Las Vegas, ciudad del neón y del pecado, aquí estamos. Hay muchos grandes casinos iluminando el strip pero nosotros elegimos el Hard Rock. ¿Qué mejor que este gran parque temático del rock para seguir con nuestra gira?. Birra y relax en la piscina en el medio del desierto, esto es vida. Hoy hay un festival de heavy en el hotel pero nosotros vamos a Stoney´s, el mejor garito country de la ciudad.Las chicas atraidas por el ladie´s night disfrutan bailando en la enorme pista central. Menudo nivelón. De bailarines, claro. Lo que pasa en Vegas se queda en Vegas, aunque podemos decir que bailar bailamos poco. Lo nuestro es poner música para que los demás disfruten.
Al día siguiente visita a Fremont, la calle dónde nacieron los primeros casinos de la ciudad. Música en la calle, comida no apta para las arterias, mucha gente y bastante personaje, una pantalla gigante cubriendo todo el techo y muchas atracciones para volverte loco. Por una vez gana la prudencia y dejamos que la noche siga sin nosotros que al día siguiente tocaba viaje a Escalante.
Money´s Place, domingo por la noche en Vegas. Hay anunciada guerra de bandas de hip-hop en la entrada y antes nos toca a nosotros abrir fuego. No parece el público más propicio para la música de Carbayo. Stan, gerente del bar, nos presenta como su grupo preferido de España y eso hace que el público se gire y empiece a prestarnos atención. Marcos hoy tiene toda la batería sonorizada y sus ritmos arrancan los primeros movimientos de cabeza. Santi y Álex comienzan con su juego habitual de guitarrazos y al oir la voz de Carbayo ya todos saben que estos chicos pueden hacer buena música americana. Al final del concierto alguno de los raperos preparados para después se acercan a intererarse por nuestra música. Stan llega con más recaudación de la esperada. ¿Qué hacemos?. Doble o nada, hay que salier de noche por Las Vegas. Be safe, my friend.

Paseo nocturno por el strip bajo las luces de los grandes casinos, como el Bellagio y el Caesar Palace. Abruma tanta luz y artificio en los cielos. En las calles rechazamos las mil invitaciones de viaje en limusina y tits in your face que te ofrecen a cada paso pero al final cedemos a llamada de las Vegas y nos metemos a jugar en el Flamingo. La suerte no parece acompañarnos y los tragos terminan por beberse nuestro fondo común. Hay problemas con la tarjeta y sólo quedan 20$, dinero justo para volvernos en taxi. Pero hay que apostar siempre a ganar, Willy y Antonio ponen la mitad a color y el resto a números en la ruleta. Tocan ambas y un Antonio sembrado vuelve loca a la crupier y resto de la mesa. Los herederos de los rompecasinos de los Pelayos, oigan. Al final hay que parar para que no se nos vaya de las manos y conseguimos irnos del casino con más dinero del que entramos. Si esto no es una buena señal nada lo es, esta gira sólo puede ir a mejor. El desierto de Mojave y el Gran Cañón nos esperan!.La ansiada paz del desierto como contraste, vendrá bien a nuestros karmas.
Ride on, señores!!!


























