sábado, 8 de agosto de 2015

En Memphis sin la suerte que nos devolvió el festival de Texas.

¿Cómo seguís amigos?


Aquí continuamos, pasamos a la parte de ajetreo. Cada día un lugar nuevo, tocar y de nuevo a la highway.
Para ello, cambiamos nuestro Chevrolet inicial por una furgo Dodge negra, donde quepan todos los bártulos y en la que pasaremos muchas horas.
Capitulo aparte: Muscle cars, brutal trucks, pick up y Harleys que te cruzas por doquier.
En fin, que en cuatro horitas nos plantamos en Memphis.

La cadencia melancólica, intrínseca del Blues nos trajo malos augurios. Visitamos la mítica Beale street, lleno de buscavidas y músicos de color, probamos su birra y el gumbo, hasta ahí, todo correcto.
Bajo un cielo encapotado que prometía una buena tromba. Nos alejamos del downtown para ir al Rockhouse, el bar en el había que actuar. El recibimiento y organización no fueron gran cosa. Cabe destacar que fue una muesca más en la culata del revolver, otro digno acustico para los habituales que allí observaban.
Tras una noche de truenos, nos despertamos con la putada de que el auditorio de Jonesboro, había sido anegado por el agua, destruido el aire acondicionado se superarían los 45 grados. Irremediablemente cancelado. Cosas que pasan de gira.
Nos desquitamos un poco visitando Graceland y presentarle nuestro aprecio al Rey Elvis.

Cambio de planes, más de 300 millas hasta Jefferson, Texas. Es allí, donde regresaron las buenas vibraciones.

Era uno de los platos fuertes del tour, el Texas sound Internacional festival awards. Nos esperaban un día más tarde, pero aparecimos por allí, para ver a los artistas del día. Preston Taylor, el organizador y su gente nos recibieron de forma increíble, fue todo un acierto. Las instalaciones en medio de un bosque, un río con aligators y un recinto de madera cojonudo.
Al día siguiente prueba de sonido. Con una banda que ponía el festival, llevaban aprendido el repertorio y encantados de tocar con Carbayo.

Llegó la hora del show, con un calor húmedo terrible. Un amplio público expectante por ver al artista español.

La potente voz de Carbayo, conquistó a los presentes, se sentía cómodo en un escenario más grande, tan showman que rompió cuerda. Como siempre, el ejemplar escudero, Undertaker Lorenzo, se hizo con el escenario improvisando un blues con gran trabajo del guitarrista Tejano, Rafael Espinosa.


JEFFERSON, TEXAS

Grata sensación después de tanto acústico, tras casi una hora de bolo. Muy contentos con las manifestaciones durante y después de actuar. Great night, lovely people.

Próxima parada, Dallas.


DALLAS

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